¿Qué
es la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial
es considerada una rama de la computación y relaciona un fenómeno natural con
una analogía artificial a través de programas de computador. La inteligencia
artificial puede ser tomada como ciencia si se enfoca hacia la elaboración de
programas basados en comparaciones con la eficiencia del hombre, contribuyendo
a un mayor entendimiento del conocimiento humano.
Si por otro lado es tomada
como ingeniería, basada en una relación deseable de entrada-salida para
sintetizar un programa de computador. El resultado es un programa de alta
eficiencia que funciona como una poderosa herramienta para quien la
utiliza.
A través de la inteligencia
artificial se han desarrollado los sistemas expertos que pueden limitar la
capacidad mental del hombre y relacionan reglas de sintaxis del lenguaje
hablado y escrito sobre la base de la experiencia, para luego hacer juicios
acerca de un problema, cuya solución se logra con mejores juicios y más
rápidamente que el ser humano. En la medicina tiene gran utilidad al acertar el
85 % de los casos de diagnóstico.
¿Puede
la inteligencia ser artificial?
La inteligencia artificial
(IA) puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y
otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia
humana. Por ejemplo, la resolución de cierto tipo de problemas, la capacidad de
discriminar entre distintos objetos o el responder a órdenes verbales. La IA
agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas
avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos
inductivos y deductivos del cerebro humano. Se basa en la investigación de las
redes neuronales humanas y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el
funcionamiento del cerebro.
El avance en la
investigación de las redes neuronales va ganando terreno a una velocidad
espectacular. Entre sus aplicaciones destaca la poderosa computadora Deep Blue,
que puede vencer a cualquier jugador de ajedrez: no sólo tiene gran cantidad de
jugadas programadas, sino que aprende de su adversario, por lo que se va
volviendo capaz de adelantarse a las decisiones de su enemigo y hundir sus estrategias
antes de que prosperen.
Esas redes también se han
usado en los autos robot, que pueden circular por las autopistas a una
velocidad normal con un excelente margen de seguridad, y de hecho han cruzado
la Unión Americana de costa a costa sin que el conductor tuviera que tocar el
volante o los pedales. Persisten dos problemitas: la cajuela continúa atiborrada
de equipo y cuestan un dineral. Pero siguiendo esta línea de avance, es posible
que en la próxima década sea común que en la central de autobuses una máquina
pregunte al pasajero si desea viajar en un autobús conducido por un humano o
guiado por computadora; este último servicio será más seguro y por lo tanto más
caro. Se espera que en poco tiempo, imitando el funcionamiento de nuestro
cerebro, las computadoras ya no tendrán un gran procesador, sino miles (y más
adelante millones) de pequeños procesadores totalmente interconectados entre
sí, lo que permitirá la maravillosa capacidad de aprender a través de
experiencias recogidas por los “sentidos” de la máquina (cámaras de video,
micrófonos, etcétera).
¿Qué
podemos esperar en el futuro?
Se han hecho cuantiosas
predicciones de lo que la aplicación de las técnicas de IA traería en el
futuro; algunas podrían ser realidad en poco tiempo y otras parecen francamente
especulativas. Echemos un vistazo:
En el terreno de las
computadoras personales, la velocidad de un procesador será enorme y no
podremos agotar su memoria ni cargando ciclos enteros de cine ruso, que
podremos ver doblados al español con una voz idéntica a la de los actores.
Serán gobernadas con la voz: “Actívate”. Quizá ya no sean necesarios los
monitores; unos anteojos inalámbricos de realidad virtual nos mostrarán cómo va
quedando nuestro texto. Los teclados también serán tan obsoletos como ahora lo
son las tarjetas con hoyitos; en vez de teclear, quizá podremos plasmar
palabras en la memoria de la computadora con sólo imaginarlas, gracias a una
discreta placa (chip) adherida a nuestra frente. Una voz agradable nos dirá al
oído que hemos cometido un error de sintaxis y nos proporcionará, si lo
deseamos, una lista de posibles soluciones. En lugar de usar el “ratón”,
podremos manipular el texto (o el dibujo, o lo que sea) con el movimiento de
nuestros ojos, que será detectado por un inofensivo rayo láser.
La red Internet, que llegará
a nuestra casa a través del cableado óptico, transportará inmensas cantidades
de información que serán cargadas en nuestra computadora en décimas de segundo.
Las imágenes aparecerán instantáneamente y nos reiremos de la época en que una
página tardaba hasta 10 minutos en “bajar”. Por medio de la red podremos
acceder a cualquier programa de televisión o radio que se transmita en
cualquier parte del mundo, con una traducción impecable, o guardarlo en la memoria
de la máquina si deseamos verlo más tarde, como si fuera una videocasetera.
Pero si algún amigo se perdió de ese programa, se lo enviaremos a su terminal
en segundos. Los estudiantes tendrán cada vez más clases virtuales en las que
accederán directamente a los bancos de información de la universidad y se
comunicarán con sus maestros sólo para resolver dudas o exámenes.
Pronto los robots comenzarán
a desplazar al personal que nos atiende detrás de las ventanillas. Una máquina
podrá perfectamente cambiarnos un cheque y resolver de manera satisfactoria las
dudas sobre nuestro estado de cuenta. El cajero automático del cine recibirá
nuestro dinero (o una tarjeta) para darnos a cambio entradas para la película
en el horario que le indiquemos. Y así será en los aeropuertos, las estaciones
de ferrocarril y en todas partes donde ahora hay ventanillas ocultando a
empleados que aguardan impacientes la hora de salida.
Es muy probable que la
economía cambie. Quedarán en el pasado los tipos de traje peleándose a gritos
en las casas de bolsa. Las computadoras, conectadas en red a los indicadores
bursátiles de todo el mundo, moverán los capitales de un lugar a otro, sin que
sea necesaria la voluntad humana, obedeciendo tan sólo a agresivos programas
que beneficiarán a los dueños del dinero, sin importar si una nación se hunde
en una pavorosa crisis en algunos instantes.
Los edificios “inteligentes”
serán comunes. Al llegar a casa la puerta se abrirá con el sonido de nuestra
voz. Sensores dispuestos en cada rincón encenderán la luz de la habitación a la
que entremos y dejarán a oscuras la que ha quedado sola, ahorrando
electricidad. La temperatura también será regulada por la computadora central
para ofrecernos un clima privado a nuestro gusto. Verbalmente activaremos la
televisión, el aparato de sonido o cualquier otro electrodoméstico conectado a
nuestra ama de llaves cibernética. Por las mañanas, el desayuno que dejamos en
el microondas comenzará a prepararse; en la radio la estación de nuestra
preferencia nos despertará mientras el calentador se ajusta para que nos demos
una ducha deliciosa. Al salir podremos estar tranquilos porque la casa estará
capacitada para detectar a posibles intrusos y, en caso dado, la alarma se
activará a la más mínima insinuación de peligro, dando aviso a los cuerpos de
seguridad.
Si llega a haber una guerra
global, ésta podría ser nombrada por los medios como “The Robot War”, en la que
los pilotos controlarían por realidad virtual pequeños y mortíferos aviones,
helicópteros y tanques a cientos de kilómetros del campo de batalla sin
arriesgar un solo cabello.
Es muy probable que en pocos
años, robots cirujanos realicen complejas intervenciones utilizando el
instrumental quirúrgico con la precisión de una impresora. Algún día, el Sojourner, el
robot que exploró Marte, será una caja de zapatos comparada con los que
llegarán a ese planeta, no para posar un espectrómetro sobre las piedras, sino
para construir los centros urbanos de los primeros colonizadores. La última
frontera serán los robots biológicos autor replicantes que poblarán en nuestro
nombre otros sistemas solares hasta hacerlos habitables para nuestra especie.
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la inteligencia artificial, a jugado un papel bien importante dentro de la humanidad, es bien importante conocerlo...
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